En esta entrada del blog me gustaría poder ayudar a las personas interesadas en el curso elijo sentir a aclarar posible dudas muy básicas acerca del trabajo que se propone. De esta forma, ayudar a decidir si realizar o no el curso, según lo que la persona vaya buscando. No obstante, la mejor forma de saber en que consiste el trabajo es experimentandolo. Para arrojar un poco de luz a esta decisión, paremonos un poco en una premisa básica y en una pregunta clave.

La premisa básica, es que la persona quiera hacer un proceso que podemos llamar de crecimiento personal, terapéutico o de sanación.

Respecto a esto, habría que ver lo que cada uno entiende por proceso de crecimiento personal o terapéutico, porque hay casi tantas posibilidades de entenderlo como personas. Para no dispersarnos, hablaré de lo que yo entiendo como un proceso de crecimiento personal o terapéutico y por lo tanto, como se aborda en el curso o en mi manera de entender dicho proceso.

El trabajo propuesto, se nutre de las ganas y el compromiso que uno tenga de poder crecer y trabajarse a si mismo, es decir, la determinación y el compromiso por explorar ciertos sentires que vayan surgiendo en su día a día. Sin ello, el trabajo tarde o temprano acaba diluyendose. En este curso, no se entiende el proceso terapéutico o de crecimiento personal, como algo carente de dolor o malestar emocional, por lo tanto, el compromiso es si cabe todavia mas importante.

Es frecuente ver que las personas que llegan a mi centro, lo hacen con cierta dispersión e inconsistencia, que se explica por el miedo que aparece al abrirse a sentir. De la misma manera que se entiende que no es posible por ejemplo cursar unos estudios, aprender un idioma o sacarse una oposición sin esfuerzo y trabajo, no hay recetas mágicas, sencillas y faciles cuando se hace este tipo de trabajo. El trabajo propuesto no es un camino para poder desprenderse de ciertas «cosas» de uno mismo que molestan o duelen, sino un camino para poder acompañarlas o acogerlas desde la compasión.

Una vez entendido el trabajo que se propone, es fundamental que cada uno haga un ejercio de escucha honesta y se pregunte si está dispuesto a entrar a explorar ciertos sentires molestos o dolorosos.

Sigamos con lo expuesto y supongamos que la persona que se esté planteando hacer el curso, tiene este compromiso y que además busque o anhele conseguir ciertos propósitos. Quizás la persona quiera reencontrarse consigo misma, aprender a ser compasiva, empoderarse, liberarse de ciertos habitos, quitarse determinados miedos, soltar la tristeza, etc.

Si esto es asi, una pregunta clave sería si lo que uno busca, está en la misma dirección que el trabajo ofrece durante el curso, es decir, ¿Que quiero o espero del curso?

En el fondo de nuestros corazones, es frecuente buscar cosas que nos hagan sentirnos mejor, menos pequeños, menos erroneos o abandonados. Y nos cuesta escuchar que no hay nada, que todo es una patraña mental, una necesecidad de encontrar bastones donde poder sujetarnos para que la vida no nos cosuma. La idea de que no haya nada, nos lleva a sentirnos vacios, perdidos e inseguros. La inseguridad es la antesala del miedo, y son sensaciones que no queremos sentir o creemos que son un obstaculo para avanzar en nuestra vida.

Dicho esto, ¿Para que recorrer un camino de crecimiento o sanación? ¿Que quiero conseguir de este curso?

Uno puede explorar estas preguntas desde su interior y escuchar que le resuena o conecta. Se abren de nuevo un sinfín de posibilidades y caminos.

Para de nuevo no dispersarnos, lo simplificaré en los enfoques mas comunes que uno puede encontrar y por lo tanto marcará lo que busque ahí fuera. Antes de ello, aclarar que el proposito de esta entrada del blog no es concluir si un camino es mejor que otro, sino ayudar a la persona a que escuche que busca y que sea coherente con ello. Por otro lado, poder clarificar que camino se recorre en el Curso Elijo Sentir.

Desarrollemos un poquito todo estos caminos:

Comprender. Se buscan respuestas que me ayuden a comprender mi pasado, mis emociones, mis reacciones o las de otras personas cercanas, mis padres, mis parejas, mis amigos, etc.. Este es un enfoque, donde el camino que se busca es encontrar respuestas que ayuden a la persona a comprender cosas o aspectos de su vida. Este camino se basa en el pensamiento, la racionalización y el análisis, la psicología o la mente en definitiva.

En este camino hay fantasticas propuestas en el ámbito de la psicologia humanista por ejemplo, pero no es el propósito de este curso. Como recoje su nombre, «elijo sentir», no se busca un trabajo racional o intelectual que ayude a la persona a compreder al mundo y a si mismo en él. Se propone un trabajo de aprender a sentir y quedarse en él.

En este aspecto, es necesario aclarar un aspecto derivado de la experiencia de sentir, porque es frecuente ver en los cursos personas que confunden sensación con reflexión y se quedan anclados en elaborar, analizar, reflexionar sobre lo que han sentido. Creyendo que están sintiendo cuando no es así, ya que no es lo mismo lo que uno siente, que lo que se elabora, reflexiona o concluye a partir de lo que uno siente.

Sentirse bien con uno mismo. Se busca bienestar, empoderarse, sentir amor y/o alegria, sentirse seguro o con una mayor autoestima, desprenderse de ciertas emociones como la tristeza, la ira o la rabia, salir del pozo de la angustia y la pena, etc.

Es un enfoque donde frecuentemente la persona piensa que necesita adquirir algo que aún no tiene para encontrar ese bienestar emocional, o donde cree que tiene aspetos negativos limitantes de los que necesita desprenderse y asi poder crecer. La persona busca cambios a muchos niveles de su vida, porque su mente le ha llevado a la conclusión que necesita cambios para conseguir la anhelada paz. Mike Boxhall, hablaba mucho de que «las cosas frecuentemente no son como creemos que son.»

Hay cientos de cursos, talleres, etc, donde se fomenta y se trabaja en ese camino de empoderamiento, donde se pone en el acento en que la persona conecte con el amor, la «luz» y la alegría, pero este curso no está orientado a esto, aunque por supuesto haya momentos en que todo eso aparezca.

Aprender a sentir. En este curso, no se busca sentir unas determinadas cosas o con una determinada intensidad. No se busca unas determinadas sensaciones o emociones, sino que la persona tenga la oportunidad de explorar lo que surja, aunque ello a veces, implique quedarse a sentir cosas que pueden ser molestas o incomodas. Aprender a estar presente, a acompañar lo siento en cada momento, sin aferrarse a lo que me agrada o empujar lo que me molesta. Aprender a mirarse al espejo y acoger con compasión lo que su reflejo muestra.

Acoger no es lo mismo que transformar, ya que esto último implica eliminar algo que me molesta o duele y eso es diferente de acoger. Desde el acompañamiento, no importa si el dolor o malestar se va o permanece, ya que no es mi intención eliminarlo.

En definitiva, no se intenta ser compasivo para que el dolor desaparezca o se transforme. En muchas ocasiones, no se va y duele de igual manera. Lo que se aprende es a dejar de luchar contra ello y acogerlo. Si hay algo que se deja a un lado no es el malestar (que puede permancer o no), sino la lucha que viene unida a él. En definitiva, este trabajo consiste en aprender rendirse dentro del miedo o el dolor.

SUELTO Y CONFÍO

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